4/12/08

Mil hojas doradas




Ellas saben de los atardeceres, del clamor de las llamas atrapadas entretejas de ciudad. Se enmudecen al ritmo de una guitarra… doradas, silenciosas… al compás del viento frío regalando siluetas a través de la ventana.

Llegas, depositas tu vientre sobre tierra, desnudo y ensoñado en otros mundos
y yo… me acerco sigilosa,
etérea y ascendente.

Me hueles y te arqueas, me hueles sobre tu espalda que se arquea al roce delicado de mi sexo, sin querer volverte, sin girarte, sientes que la oscuridad quiso tocar el cielo en Venus y sientes como se crece, como se arrastra sinuoso hasta tu cuello.

Gimo… una vez… y otra más… al ver tu lengua peregrina escapar, recoger los flujos que se deslizan por tus pómulos sedientos.

6 comentarios:

crudarealidad dijo...

Uffffffff!

No te había leido nunca, prometo empezar a hacerlo.

efe dijo...

hola Princesa.
Aunque me sienta perro o Infante siempre me encanta sentir tus letras con sabor a pasión y deseo.
Un besote.
efe

Señor de las Sombras dijo...

hermosos poemas , hermosos deseos, es bueno que me encontraras es bueno encontrarte...

Daryus dijo...

Y soy como ese viento del norte, frio casi glacial, que las arranca, escupe, arremolina, junta, mece, acarcia, esculpe, seca, calido . Besillos

Mistress Moon Sado dijo...

Cómplice únicamente de la luna y de esa deliciosa entrega...ó recibimiento?. Porque digo yo, quién se siente más pleno, ....las hojas que acarician el suelo mojado, o el mismo suelo que se abriga con ellas?

Liška dijo...

Bienvenida crudarealidad.... será un placer tenerte cerquita.
Un beso.

Mi lindo Infante, el perro de ojillos hambrientos y sueños de nobleza. La pasión forma parte de todos nosotros. Mi beso tesoro a ti y a tu Dueña.


Tu poema, el tiempo, un abrazo Señor de las Sombras, bienvenido.


Un placer volver a sentir tus letras en mi rinconcito Daryus. Fuertes, seguras, serenas y cálidas al tiempo que arrebatadoras. Mi beso, mi respeto siempre.


Si lo vemos como partes de un todo, diré siempre.. qué más da? cada uno en su lugar, sin más.
Quererte, mi luz Luna.