29/12/08

La soledad de un piano




Hay mil noches borrachas de sueños, las imágenes se suceden, van y vienen, el gran árbol me consuela, me trae serenidad, los colmillos afilados aceleran mis latidos y escucho el reloj de la pequeña que duerme a mi lado. Despierto, me giro, froto mi mejilla contra la fría almohada y la sumerjo entre mis piernas.

Hay mil noches en las que escucho su voz, su lamento, el mío, a mitad de camino, en sus extremos, colgando y girando como piruletas espirales blancas y negras, remolinos de viento, tensando de un lado a otro. Entonces me levanto, paseo sonámbula por la cueva hasta que dibujo la calma entre los dos, le abrazo, me abraza y nos enroscamos el uno al otro como lo harían dos serpientes aladas.

Y hay noches, borrachas de sueños, en las que nada es lo que parece, todo es real, en las que los hechizos te traen a mi, al cobijo de mi regazo, donde te quiero y te siento encontrado, donde hago de los temores pétalos libres de flores y las ortigas no dañan el grito a los corderos de esta sociedad.

Hay mil noches… y siempre una más.

5 comentarios:

Erotismo dijo...

te noto muy melancólica!!!

efe dijo...

Al final los gritos de lamento se juntan a las acogidas de las felices noches para formar una historia.
La de los dos....
Un besote.

efe dijo...

Al final los gritos de lamento se juntan a las acogidas de las felices noches para formar una historia.
La de los dos....
Un besote.

Moni dijo...

Hay mil noches borrachas de sueño, joder, cada día te superas escribiendo, jodía ;) te quiero

Daryus dijo...

Mil noches y mas, cada una tejiendo su melodia, cada una embriagada en sus recuerdos, cada una viviendo su independencia, todas partes de un todo , y todo parte de ellas, la madeja se destejera y se volvera a tejer , como hacia Penelope. Besillos