24/9/07

Hombre de barro y fuego



Con tu lengua de fuego, me retas, me provocas, contoneas y me cantas, que no son todos gatos negros, que de cuervos, arañas y serpientes se hizo también el cielo de nuestros tejados. Que en el fondo existe un cofre de hojalata, una espada y un puñal, un pañuelo y una sonrisa con la que poder vencer los miedos…

en tu pecho de hierro,

encaras la vida metida
en una baldosa de hielo

porque Rosas, son las puntas de tus dedos
como del negro al blanco la espina es hoy
de barro es la pluma, y de lágrimas se riza
siempre… mi cabello


6 comentarios:

Francisco dijo...

De fuego y barro estamos hechos y a veces las lagrimas bañan nuestro corazón y el fuego seca la pena.
Un beso Princesa.
efe

Joan Pinardell dijo...

Cada día eres más mujer, cada día siento que escribes con más blues, cada día creo que eres más ese ángel libre, dueña y señora de tus alas, de tus ensoñaciones y deseos... cada día que te leo, entro en tu blog, como si entrara en un santuario... y sobre el tapete negro de las sombras, como reliquias sagradas de luz, van rodando tus palabras... palabras que son puro fuego... palabras que aceleran mi respiración siempre buscando... siempre entregándome como una ofrenda a tus fauces y a tus sueños...
gracias por ser tan original
joan

Angie dijo...

Cabellos rizados de lágrimas, puestos a secar al sol..
cofres de hojalata que rellenar con sueños, porque no siempre es mejor lo que más brilla..
te beso veciendo los miedos..

BUDOKAN dijo...

Dos elementos naturales para esta hermosa forma literaria que nos ofreces. Una combinación digna de la creación. Saludos!

Liška dijo...

Que lindo efe... aunque las lágrimas nunca dejarán de ser bellas, siempre señal de que estamos vivos :)
Besoss cielo



Tienes mi sonrojo Joan... qué puedo decir? Gracias :)



Dicen que lo de verdad y no, no siempre brilla... y si lo hace, a tener en cuenta que en ocasiones puede ser de forma diferente ;-)... Hummm, ese beso


Eso es Budokan... creación, mortales del día a día, en pasión ;-)
Un abrazo caballero

Anónimo dijo...

Y yo, puedo cambiarte un beso por una lagrima de tus cabellos?