12/10/11

Y tú?



Le había rechazado mil invitaciones, eran provocaciones vacías. Tenía la habilidad de hacer saltar mi resorte y no conseguía nada de mí, todo lo más algún bostezo sordo. Había lanzado el reloj por la rendija oscura en alguna alcantarilla de esta ciudad, seca.

Él es uno de esos tipos que avanza pecho, de esos que se relame fastuoso, acostumbrado a escuchar, envolver, a pedir... y que le sea dado. Pero su sed de dominación acude en mitad de una noche oscura y... se pierde.


Quiero, quiero, quiero!!


Las últimas veces parecía haberse espabilado un poco, se ofrecía panza arriba, quieto a mis pies.

La luna hizo de las suyas y decidí darle su oportunidad. Paso a paso, serena, consciente. Esas palabras que tantas veces me habían empujado a otras distracciones iban acentuándose en mi hambre, ese toque que siempre dan las especias; olores al paladar, únicos y suculentos. Sus quiero insolentes iban deshaciéndose sobre mi piel, como una miel golosa, resbalando desde mi mente,

caliente,

fuego, hundiéndose en cada pequeña grieta de mi cuerpo, empapándola... dibujando una coraza trasparente, resbaladiza, suave y brillante, impenetrable... tensando mis entrañas. A cada paso más firme, hielo...alma de hielo, convencida y cercana.

Allí estaba, Reina en su cueva. Sentada a horcajadas sobre su boca, esperando una habilidad que se mofaba de sus labios con tan solo el roce de mi sexo, a horcajadas, una vez más él era torpe y sin aliento.

Le dí su tiempo, le observé. Sonreí. Un paso atrás y su polla quedó atrapada por mi mano. Observa perro!!... un par de sacudidas en tu niembro acomplejado y fuera. Mírate:

-Yo sé lo que tengo que hacer. Y tú??





Fotógrafo: Adrián Maestre


http://www.flickr.com/photos/puctumadrian/

10/10/11

Bailarina

Venga!! Un, dos tres... cinco, seis, siete.
Gira y gira, déjate llevar. Mírala!!
No ha hecho más que empezar y el dolor desaparece. Desnuda sus diamantes y olvida por un instante que algo pesa en su cabeza, en sus labios.

Un patito de goma? con una bola y una fusta? algo más que un misionero?
No hay capa más oscura que la cobardía, no hay freno más lubricado que la retina torturada de la timidez.


Suena un vídeo, un móvil grabó unos jadeos. Treinta segundos para nacer de un acantilado, para nadar anudado en la arena, para oír el sonido de cristales rotos bajo sus pies.

Hoy un ángel me esconde tu nombre
en una esquinita de sus alas.

Fotografía: Ramón Grosso

1/11/09



Fue justo con aquel último aspaviento cuando la estrella de cinco puntas se desmoronó por completo y fue a parar sobre su jeta.
Cuanto más especial y delicado es un sueño más posibilidades tiene de desaparecer convertido en polvo ante tus propios ojos, y tú lo acompañas en un grito. Que insensatos.

Cuando te atrape entre mis manos, entre mis piernas… guarda silencio, gime, no increpes a una diosa, porque Cuando una Hembra danza… el Macho… simplemente se acopla.


8/10/09




Un ave innata, las mil patitas de sus alas,
me buscan en el sol.
Hoy mi lengua es torpe,
mis ojos están envueltos por piel, uñas
y tengo un mensaje.
“Hacemos sin hacer, y todo se hace”

En ocasiones… te desnudas para mí, te descubres, te reencuentras en el vuelo de una mariposa sobre tu espalda. Yo abro las ventanas para que entren las criaturas que golpean mis cristales. El aire viene colmado de efluvios y tranquilidad, me sonríes a los pies de mi cama. Las extensiones de tu piel son plateadas, rodeadas por mil rocas, y se bañan en mí. Penetran. Fálicas.

“Cascadas azules, remansos verdeados por helechos, volcanes que devuelven a la tierra lo que siempre fue de ella.

La tierra se habita hombre,
con vuelo de fuego,
piedra en cenizas.

Las aguas en el cielo, los ciclos anteriores a las siembras, las nuevas capas: Rojo, amarillo, naranja… resplandeciente.
Es la tierra de oro oculto y pobre, cubierta por una luz que no permite entrar otros ojos…”


Te pienso, te ensueño… me abrazo en el deseo, lo acuno, giro, me enredo y desenredo… saboreo el capricho sobre una baldosa de mi hogar.

“… la serpiente alada gime,
danza su melodía a las estrellas;
los dragones se abren paso en las profundidades, anclando la existencia.”

Las últimas copas, rebosantes, la sabia en manos de un soplo del viento te lleva a través de su voz la humedad de mis labios y mi piel.
Algún eco de mi silencio.




4/10/09



Hay un momento en la vida de un ángel en que sabe que ha de vestirse de negro. Vamos a llamarlos ángeles: pequeñas hadas, duendes, o el vecino de enfrente. La imaginación es el arma más temida y cotizada por la humanidad. Aquí, en este mundo, es vital.

Ese día deberán vestir un traje entallado, ajustado, incluso lascivo y perverso. Sacan el látigo y atizan los techos que se alimentan de alimañas, tiran abajo los templos e incluso guardan sus alas en algún baúl. Se parafrasea el valor en su mente. Respeto, dignidad, humildad. Toda batalla liberada debe concluir con un fin; toda batalla en ellos tiene un fin digno de merecer el sudor rojo de sus combatientes. Mis ángeles lo saben, gozan de grandes almas.
El miedo y la derrota sacuden las entrañas, liberan una extraña energía incontrolable y plausible a su alrededor. Los ángeles también lloran, temen, incluso zozobran sus misiones en el campo. Pero siempre algo los distinguirá… su voluntad, la firmeza en sus principios.




1/10/09


El roble, en la espesura de la noche, el sonido de un carruaje, tirado por nueve corceles se aproxima. Su herraje, cada gemido se agarra y entremezcla en el viento que decide hacerse eco de su corneta. He visto el primer destello en la lejanía, la tersura de mis muslos responde, resplandece, se insinúan deslizantes, osados , el pecho al aire desnuda mis hombros, mi pelaje… La envidiosa, la envidiada, la hechicera, la Dama Blanca, Circe.

Las columnas se alzan victoriosas, aquellas que han sabido de batallas en los tiempos, tormentas y bestias ahorcadas de cada peñasco entre mis dedos. Ahora florecen, se descaman de mi piel al compás del grito en mis pezones y vuelven a la tierra contándose en millones de cenizas multicolor. Florecen. El roble negro, el sonido de su carruaje tirado por nueve corceles…


En la espesura de la noche


En la cabecera de tu cama hay un cuco de tres alas doradas que canta tus sueños. Dormitas, excitado, sudoroso, acercas la mano a tu polla entrevelado, rígida, robusta, insultante. Estoy ahí, la uso, me penetro, te cabalgo: canta el cuco- te digo, en un susurro. Tú creas el cuco? No, yo tampoco… lo sabemos, lo escuchamos y canta.

Justo en el instante en que no puedes más,
en el instante en que su ala gira,
arrancas en un grito y el semen que fluye por el aire es recogido en mis labios.

30/9/09

Ygg



Resbala por las comisuras de mis labios, de mi pecho blanquecino. Se acentúa, fragante. Irisado de pasión.

Os puedo asegurar que sus manos se mueven con la soltura de unas alas para mecer el aire, para irle dando forma. Que la arena deja de ser y una sonrisa da color… encontrándose… mirándose a los ojos, lanzando un rocío de luces que golpean como un tambor el pecho del no nacido…

Se ha fundido en un abrazo conmigo y le he hecho mi promesa de estar cerca, muy cerca, de acompañar cada creación.

Me recuerda lo estúpido que le resulta ver como olvidamos. El absurdo olvido del niño por el que quiere hacerse su mayor.

5/2/09

Mío... de un instante, de un todo.




"Respiras agitado. Soportas, aguantas el siguiente
.. gracias,
gracias
Sudas, transpiras, sin tiempo a pensar,
Otro… otro.
Tu animal humillado, tu animal orgulloso saliendo por tu piel.
Exultante, casi ofensivo.

Mi delirio en una mirada que no ves, que sientes.
Duelen, duelen los azotes, duele tu orgullo.
No hay súplica, continúo y azoto… más más
Espaciados, fuertes, flojos, insinuantes, rápidos y certeros

… no suplicarás? No caerá la moneda?
Da igual, todo se vence.


Soportas, no sabes si lo deseo pero aguantas. Te cuesta, te cuesta.
El silencio, la quietud. Mis labios bebiendo de la copa
y de repente sobre la piel azotada… frío y dulce… mis labios


Un beso… y el sonido de una moneda en el suelo. "