28/11/07

Hasta dónde?



Altiva, firme, segura… a cada pequeño capricho, deseo, sueño, realidad, que envuelva el fuego y reciba la frescura con las rojeces en tus mejillas. Puedo ver sonreír la incertidumbre cada vez que te llamo a mi lado, mientras abra la ventana redoblarán las campanas y jugaré a dejar entrar la luz de la mañana.
Cada gemido, aullido, cada gota próspera de incontenida sensualidad, va dejando un reguero y esa semilla que anida en mi vientre, echa sus raíces, explora los desiertos y emerge cual oasis en mi pecho cuando inclinas tu mirada,
mi alma ríe y de cada lágrima se hace, en el Capricho de una Diosa, en el Placer de una mujer, un nuevo sendero al que avanza.

A mi izquierda, abre tus labios y muerde el asa que no sujeta mi mano.
Así, sigue a mi paso… gatea, anda.




26/11/07

Érase que sé, de una mariposa




Érase que sé, una vez, mujeres y hombres descoloridos,
érase que sé, de gritos sin sentido, de caricias no tocadas,
de abrazos resentidos.

Ellas no veían su deseo, ellos no veían su sensualidad y los pechos, los pezones, no dejaban de llorar.
Que al que arranca la pasión de una flor y bebe de los pétalos fuego y hielo sin razón, llena el alma de suspiros el perfume de su voz.

Érase que sé, una vez, de un hechizo u otro bebedizo,
que hizo de una piel una mariposa chorreante, un baile, un lago, un manantial cristalino, un torrente de emoción vertido.





23/11/07

... y dime ¿Qué ves?




Me pertenece

el despuntar del alba plateada y penetrante,
la copa en la mano, las risas bajo las estrellas,
la media y el calor de mi piel.
Tu olor derramado en las columnas,
aguerrido a la naturaleza, a la expresión de tus labios,
a la profundidad de tu mirada,
cual cueva que cierra la luz, que abre un reflejo
soportas en la quietud ser desposeído de la certidumbre,
del desconsuelo autómata del orgullo,
en la sensualidad de unos labios rojos que se van tatuando
lentamente
dibujando lo que sientes bajo, sobre tu piel.

Mírate…






21/11/07

En su sitio



La altura del guardián roza las estrellas
al inclinarlo sobre sus talones,
entregado a la excitación recorriendo sus tripas
sus brazos alzados
atesorando en su nuca un beso helado…

… emana, rocía, estalla en olores que impregnan el universo
empapado en la sensualidad, en la altivez
de su Diosa
desnudo al calor de su velo
al fuego que brota a raudales de su alma y su cuerpo

El guardián,
jadea,
gime,
aúlla… su celo




18/11/07

El rincón



Tirar esa puerta, abrir aquella habitación de la nueva casa, fue dar salida a lo primitivo, al desafío mortal, allí las arañas habían tejido mantos espesos de polvos blancos a los que nunca daría la luz, allí una rata celosa roía los viejos libros e iba dejando su rastro sobre las maderas carcomidas por la humedad y el tiempo, allí los espejos no reflejaban nada, el silencio sólo era roto por habitantes de la oscuridad, allí donde empezaron los recuerdos y el vacío se llenaba rabia y la rabia se defiende del dolor sin contemplar.

Pensé en mi perrita canela, mi Nuca, cuidó mi infancia y todo mi embarazo, cuidando incluso de mi bebe hasta el último de sus días, pensé en aquellos cachorros portentosos que ausentes de correas movían sus rabos mientras seguían al pie de mi sombra cada pequeño sendero que tomábamos en un campo de legumbres y ahora… mi viejo Mickey, un perro negro que acompaña cada uno de mis días, que delira por cada una de mis caricias, que soporta cada uno de mis cuidados cuando enferma, que agradece dormir junto a mi soltando esas gotitas que relame mientras se tumba, servil.

Y decidí darle paso a luz, limpiarlo, cuidarlo, abrir aquellas ventanas, retirar los tablones que ocultaban la luz de los jardines, abrir una puerta y dejarla así, siempre abierta al aire fresco del otoño, a los perfumes de la primavera, a las noches estrelladas del verano, a las nuevas sensaciones del invierno. El trabajo, la salud, el tesoro de un rayo de luz… Niños y grandes, dioses mortales, lágrimas y risas… vida. Y a mis pies, junto a mí, siempre… el que fuera mi cachorro.




14/11/07

Una gota de placer




Una voz, unas letras, una imagen y un deseo que aflora en el vientre, la cadencia de mis pasos marcando un ritmo, perforando tus tripas, arrancando de tu cuerpo esas gotas derramadas en el suelo

Gimes, aúllas calma, sosiego a un tormento que adoras y te hace mío… despacio, poco a poco, al tiempo que mis caricias se imprimen bajo tu piel.

Un grito callado
Un vacío colmado

Una voz, unas letras tatuadas en tu piel, el poder de una mirada…

Lámela





13/11/07

Séase... por Atenea


Los pensamientos revolotean en su mente
recorren su espalda
mientras
saltaba de la cama;
confuso, perdido, loco de placeres inciertos,
Mientras
yo habló con los duendes que todo lo ven,
aquellos que susurran a mis manos como hacerme Dueña del deseo,
como tomar un alma y cuidarla, engrandecerla,
darle el calor y la luz que necesita,
para crecer, para impregnar el aire de celo,
de vida, de sentir, de…

para Mi.


7/11/07

El capricho de las Diosas


Claro que sí… el deseo nace inesperado,
desde la más densa de las oscuridades, nace,
alguna estrella se cruza en tus labios y ale…
… ahí lo tenemos devorando risas y horas,
el placer se empaña en nuestros ojos
y cabalga por poder sobre nuestras caderas.

Y tú te acercas lentamente, destilando en mezcolanzas, suplicando tu calma… y soy Yo quien extiendo mi mano, quien te ofrece mi copa y acaricia tus rizos salvajes… paciente, serena, observando…
y es que cada gota derramada será tu alimento por siempre,
hacer de ti mi obra, la más bella y preciada a mi perversión,
a mi lujuria más depravada,
a mi imagen y semejanza.

Desde la altivez y el capricho que me otorga ser Dueña de tu sed,
y tú el juguete,
de tu Dama…

Ocupa tu sitio y despliégate,
dame tu esencia… háblame y calla ¡!




5/11/07

La Danza de la Hechicera.... a un giro del Universo.


… y qué sientes?

La presión deseando estallar,
la quietud de un gesto,
la mirada usurpada, clavada,
incontrolada en tu cuerpo.

Mis dedos entrando y saliendo sin dejar de mirar,
de verte, ver tu deseo,
ver que tu alma se quebranta por poderme tocar.

Caprichosa, sigo, continúo,
hago eterno…
grito al cielo lo que en tu placer hago mío
y en mi delirio empapo mi dulzura de sal.

Y pido…
visto mi piel de blanco, devorando
cada pequeño poro
que me has venido a entregar.