La altura del guardián roza las estrellas
al inclinarlo sobre sus talones,
entregado a la excitación recorriendo sus tripas
sus brazos alzados
atesorando en su nuca un beso helado…
… emana, rocía, estalla en olores que impregnan el universo
empapado en la sensualidad, en la altivez
de su Diosa
desnudo al calor de su velo
al fuego que brota a raudales de su alma y su cuerpo
El guardián,
jadea,
gime,
aúlla… su celo







