Sentarme a tu sombra, a escuchar tus latidos abrazada a tu tronco, a ver volar el silencio. Los susurros son tan frágiles que en ocasiones el viento los arrastra y los aleja, despiadado. Vine a coronar tu cumbre y encontré tus raíces serpenteando sin rumbo, vagando entre Las Brumas de los Tres Colores, sacudiendo cascabeles enredados en tus ramas, en tu lengua de caramelo.Vine vestida de perversiones a arrancar de tus labios el postre de queso, de dos gotas te hizo un sombrero de paja y encontré una túnica blanca sobre tu lecho. Vine a quedarme con un cachito de tu alma, el fuego brotó de mis manos y el olor del amanecer salpicó corriente abajo, hinchando el musgo agazapado, estallando en millones de arco iris verdes
A tocarte, a olerte, a saborearte… y lo que quizás no sabes es que lo metí en un saquito de rojo terciopelo, lo he colgado a mi cuello y me lo llevo, lo llevo entre mi vientre y mi pecho.







